My Bluberry Nights

My Bluberry Night

Wong Kar Wai es un director difícil de tragar. Su cine es lento y apacible, el señor se da el espacio y el tiempo para definir con trazos finos a sus personajes. Yo, en mi infinita ignorancia, lo descubrí hace apenas un año con su film 2046, el cual no me gustó pero ahora debo revisitar. No solo yo, mucha gente califica a este señor como un director aburrido, yo no supe entenderlo hasta ahora.

Simplificándola podríamos decir que My Blueberry Nights (algo así como: Mis Noche de Frambuesa) es la historia de Elizabeth (Norah Jones) una ¿mesera? que llega una noche al restaurante donde trabaja Jeremy (Jude Law) en busca de las llaves de su pareja y al encontrarlas se entera por boca del propio Jeremy que su novio la ha estado engañando. Con Jeremy, Elizabeth encuentra algo de sosiego, pero necesita de algo más, no puede dormir, su vida le aturde, por eso emprende un viaje a través de EE.UU. en busca de ese “algo”. El viaje la lleva a hasta Memphis Tenesse, donde se encontrará con el alcohólico Arnie (David Strathairn) abandonado por su prostituta esposa Sue (Rachael Weisz) y entregado desde ese día a la bebida. Y luego hasta Las Vegas donde se cruzará con Lesly (Natalie Portman) una ludópata que le quita el dinero que ha estado ahorrando para comprarse un carro. En paralelo Jeremy la buscará porque quedó prendado de ella, mientras trata de resolver sus propios problemas amorosos ya que a él también lo han abandonado recientemente.

Pero este film es mucho más que eso. Es una película silente, compuesta con un minimalismo admirable por parte de Kar Wai. Poseedora de unas actuaciones sutiles y sin pretensiones, en particular Norah Jones hace un debut sorprendente como actriz. La forma en que Jeremy y Elizabeth se miran, la manera en que Arnie transmite su patetismo y su derrota con esa mirada, la forma en que vemos el verdadero rostro de Sue luego de la muerte de su esposo, como se derrumba y se muestra humana y vulnerable. Es el tipo de actuaciones que se hacen para la película y no para sorprender a nadie con gritos y exageraciones, es la sutileza interpretativa. También la fotografía vívida y colorida, amen de la música que cuenta, como es de suponer, con dos temas de Norah Jones.

Otra cosa es la metáfora obvia de los lugares: Elizabeth emprende su viaje y vemos los lugares que recorre, la cámara de abre y se regodea en los paisajes, por ejemplo, en la secuencia de Las Vegas las tomas son amplias y esplendorosas y cada sitio al que llega es precedido por una pantalla negra que nos muestra el millaje recorrido, pero al final la protagonista se da cuenta que ese “algo” que busca está en sitios pequeños, es allí donde se siente segura: En el restaurante de Jeremy, comiendo los dulces que éste le sirve, volviendo a él cada vez que tiene miedo, o en el Bar donde Arnie se martiriza con la bebida, o en la estación de gasolina de Memphis donde Elizabeth tiene un trabajo de medio turno e incluso en la habitación de hotel en la que se hospeda junto a Lesly. Por eso me gustó, porque pensé que el film sería un fastidioso viaje iniciático de esos que tanto abundan en el cine aleccionador, pero el director evade esos lugares comunes y nos da una cinta notable.

Esta es una historia de amor contada con respeto y sin cursilerías, es también la historia de personajes solitarios e intrínsecamente tristes que descubren en las cosas sencillas las cosas que los hacen felices.

Un film encantador y dulce. Después de esto tengo que revisar con cuidado la filmografía de este director porque creo que lo he subestimado.

10/10

John Manuel Silva.

PD: Obviamente no he llegado y seguro jamás llegará a nuestras carteleras, así que búsquela en su puesto buhoneril favorito. Yo la he visto en casi todos lados.

Las Películas de Carlos Reygadas (una oda a uno de mis cineastas favoritos, aunque solo haya visto dos de sus cintas)

Carlos Reygadas

Insisto, los señores que distribuyen películas en Venezuela son unos genios. Por eso es que nunca han traído una sola de las películas de Carlos Reygadas. Estas cintas se pueden encontrar en los puestos de buhoneros; yo las encontré en Los Teques por lo que asumo que las hay en todas partes. Aquí, además, no hay cargo de consciencia alguno, ya que el propio Carlos Reygadas ha declarado que: “Mientras el Estado no garantice el acceso a la cultura para todo el mundo y vivamos en una sociedad más justa donde todo el mundo pueda ver esas cosas, estoy a favor de la piratería.”. Bien por este pana, aunque no entendí lo del estado garantizando el acceso a la cultura. Solo por decir eso, cuando tenga real me compraré sus DVDS originales.

Carlos Reygadas, nacido en México en 1971 ha dirigido tres cintas. No he visto Luz Silenciosa, pero como un aporte muy humilde a la cultura cinematográfica de los cuatro pelagatos que me leen les dejo este par de reseñas de sus dos geniales primeras películas:

JAPON

Japón

Un Hombre (Alejandro Ferretis) planea suicidarse. Escoge como lugar de suicidio un alejado paraje Mexicano, un valle prácticamente aislado del mundo. Cuando va camino a la muerte se le atraviesa un muchacho al que le confiesa sus intenciones. El hombre terminará siendo acogido por una Anciana (Magdalena Flores) indolente y rústica, pero religiosa. Al convivir con la señora y con el salvaje mundo que lo rodea el hombre parece encontrar una razón para vivir.

Lo que pudo ser una película tonta y absurda, con viaje iniciático y aleccionador incluido, es un film anarquista y memorable. El director parte de una historia que rápidamente abandona para bombardearnos con una gama de escenas grandiosas y de una extraña hermosura:

-Un caballo fornicando a una yegua, filmado con cámara en mano y sin edición.

-La anciana desnudándose y echándose en la cama a la espera de que el hombre la posea.

-Campesinos rascados intentando cantar.

-Pájaros despedazados.

-Cadáveres de animales, ya descompuestos y podridos.

-Los charcos dejados por las bestiales lluvias, en fin..

Japón es una sucesión de escenas brillantes que no aportan nada a la historia, cero estructura academicista y mucho sello personal de su autor.

La belleza de este film está allí, en su fotografía aséptica, agria, ruda y carente de efectismos. Reygadas no embellece nada, no mete sus manos para embellecer nada, todo es como es y el director lo respeta.

Además el tema de la cinta pudo haber dado para alguna aleccionadora cinta sobre el encuentro de culturas distintas, ¿alguien dijo Babel?, ¿alguien dijo Guillermo Arriaga?, ¿de pronto alguien dijo Crash? Pero afortunadamente aquí no hay discursos ni postulados ni nada; de hecho, el protagonista, aparentemente pintor (eso no queda claro) llega a la comunidad de campesinos con inquietudes existencialistas y la razón que lo lleva a cambiar es precisamente el encuentro con personas particularmente insensibles incapaces de grandes discursos intelectuales o búsquedas filosóficas y metafísicas. La anciana tiene un rostro aterradoramente indolente y la cámara se regodea en él para reforzar la aridez qué, irónicamente, le devuelve ciertas ganas de vivir al protagonista.

Batalla en el Cielo.

Batalla en el Cielo

Batalla en el cielo es un film feo y horrible. Eso si lo vemos con el prisma de la belleza defendida por las Ultrafabulosas, es un film antiestético si es que lo analizamos desde la perspectiva de Diego Risquez, es un film repulsivo si lo ve Carla Tofano. Pero en realidad es un intento bastante loable de moverse más allá de los cánones de hermosura impuestos por los medios. La forma que tiene Reygadas de hacerlo es contándonos la historia de un hombre que dubita sobre si debe o no entregarse a la policía, ya que junto a su esposa secuestró y dejó morir a un niño. La película acompaña a Marcos durante esas horas previas a su entrega.

Marcos (Marcos Hernández), es un gordo enorme que recibe sexo oral de Ana (Anapola Mushkadizuna) una hermosa chica, hija del General para el que Marcos trabaja como chofer. Con esa escena abre y cierra la película. Y escenas como esa invadirán la pantalla a lo largo de dos horas:

- El ruido de los despertadores que vende la mujer de Marcos (Berta Ruiz) en la estación del Metro donde trabaja como buhonera, aturden las imágenes de un viejo con una bolsa de orina en las manos y a un muchacho que lleva una máscara de diablo.

- Marcos y su mujer, mucho más obesa que él, tienen sexo, él la penetra por detrás, luego ambos reposan con la mirada perdida… Indescriptible. Los observan un cuadro de un ángel de pelo largo al que lo cabalga una angelita pelirroja.

- Ana y Marcos tienen sexo, la cámara sale y capta toda la actividad alrededor: La gente come, ve televisión, las señoras de servicio hacen la cama, los chamitos juegan, y un tipo roba, la cámara vuelve a ellos y los capta; ella sobre él moviéndose mecánicamente.

El tema de la cinta es la Batalla de dos mundos. De la chica bella y con dinero que se aburre y se prostituye para entretenerse y la del tipo feo y sin plata que evalúa su existencia luego de verse acorralado por un error cometido. Es una guerra de clases que en vez de resolverse a la manera marxista o demagógica, se resuelve entregando a los batalladores a sus instintos más primitivos. De hecho, creo que cuando Ana y Marcos reposan uno junto al otro luego de poseerse la intención del director es cuestionarnos sobre como dos cuerpos pueden estar tan unidos y al mismo tiempo tan separados.

Pero toda la cinta es una coreografía, una danza sabrosa y una celebración de las cosas diferentes; es una película hermosa, sí, a pesar del humo, del ruido y de la gente desfigurada que se echa en el piso con el torso descubierto en las estaciones del Metro, es un film hermoso, bello. Es la misma búsqueda de la belleza de Fur.

10/10 para las dos obviamente. :)

Bueno, esto es todo. Quería hablarles de Reygadas para variar un poco e invitarlos a que consigan el cine de este gran director mexicano.

Si las dos reseñas anteriores les parecieron escasas en la descripción que hice de las imágenes que contienen ambas películas, es porque el cine de Reygadas es difícil de explicar. El propio director admite que sus films no tienen empatía con la literatura, algo muy común del cine solemne de hoy en día, sino que su afinidad es más con la música y con las pinturas.

Un cine que es cine, es decir fotogramas en movimiento y no tesis filmadas. Un cine sensorial y visual, es decir, un cine como el que ya no se hace.

Ojalá traigan Luz Silenciosas a nuestras carteleras en algún festival o algo.

Ah y si se preguntan por qué escribí esto. Pues es porque creo que si nos quejamos (con mucha razón) de la pésima calidad de los films que traen a Venezuela, deberíamos saber, y sí ya sé que esto suena a galimatías, que una de las razones es que cuando ponen cintas buenas en nuestras carteleras, entonces nadie va a verlas. La culpa también es nuestra.

John Manuel Silva

1408

Mike Enslin (John Cusack) es un escritor de best sellers desmitificadores de mitos populares. Libros con títulos como “10 Casas Embrujadas” o “10 Hoteles Embrujados”. Lidiando con su relativo éxito recibe una postal que lo invita a pasar una noche en el Hotel “El Delfín” y específicamente en la habitación 1048, que no está disponible para nadie en ninguna ocasión.

En El Hotel El Delfín es recibido por Gerald Olin (Samuel L. Jackson) gerente encargado del mismo quien trata de evitar, con regalitos sibaritas, que el escritor entre en la habitación 1408 ya que supuestamente está embrujada. Dentro de la habitación Enslin, dejará de lado su escepticismo y comprobará el influjo que ese cuarto ejerce sobre sus huéspedes.

Esa sería, someramente, una sinopsis apropiada de este film. Pero si lo presentamos así suena a peliculucha de suspenso barato, a Saw o a algunas de las cintas típicas de esta temporada; por eso no había ido a verla hasta que aquí se la recomendaron a todo el mundo menos a mí; afortunadamente 1408 es algo más que eso

No solo es la divertida media hora inicial del film en la que Stephen King se autoparodia de manera brillante: “Esta es una mierda muy aterradora de leer”, le dice un joven a cuando abre el buzón de su correo. Cuatro pelagatos en una firma de libros, en una librería igualita a la Nacho atendida, igual que las Librerías Nacho, por un joven que jamás en su vida se ha acercado a un libro. El encuentro del protagonista con la pareja recepcionista de la posada a la que llega al principio del film. La referencia a un intento de novela seria de tapa dura que está en manos de una de las cuatro asistentes a la firma de libros y cuando le pregunta de donde la sacó, ella le dice que en Ebay y que no había ofertas por ella. En fin, es Stephen King burlándose de la fama de escritor barato que le han conferido, es King asumiendo los límites de su literatura y satirizándolos sin complejos.

Es también el resto de su metraje. La representación del terror no en la forma de monstruos que vienen de afuera a devorarte sino como expresiones magnificadas del subconsciente. Lo que asusta a Enslin no son los fantasmas o monstruos, es el recuerdo de su hija, es la memoria de su padre enfermo, en su matrimonio en crisis. Todo bajo el maquillaje de una inofensiva película cotufera de terror y suspenso al estilo Wes Craven.

Además, los efectos especiales de la cinta están muy bien usados, no es una orgía desesperada de sangre y vísceras, es algo más sutil, es el mar de un cuadro que inunda la habitación, son unos espectros con estética de video muy parecidos a la pelúa de El Aro, es la grandiosa escena en la oficina de correos cuando en tres giros Enslin ya está dentro de la habitación otra vez y esta vez consumida por las llamas. En fin, es una muestra de efectos especiales bien usados.

King se homenajea a si mismo, la historia y algunas de las escenas guardan un evidente parecido con El Resplandor: El escritor que se va volviendo loco dentro de un hotel; aunque recuerdo que el gran problema del resplandor es que Jack Nicholson ya parecía loco desde el inicio, aquí Enslin no solo no parece loco al principio, sino que su escepticismo y altivez hacen que su tránsito hacia la locura sea mucho más creíble.

La actuación de John Cusack es tremenda, recuerdo una película de Cusack hace algunos años que también era en un hotel y también era de terror (ahorita no me acuerdo como se llama), pero aquí Cusack da un registro inusual, no sé si es que no conozco mucho de este actor pero creo que es el mejor trabajo de su carrera.

Claro que no todos son rosas. El film cierra con un final de opereta totalmente innecesario; la secuencia en el cementerio pudo haberse eliminado y la cinta habría terminado mucho mejor.

9/10

John Manuel Silva.

La Vida En Rosa (Y un breve desmontaje de un género que ya empieza a fastidiar)

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No hay que ser un cinéfilo muy avezado ni muy profundo para definir y desmontar el simple discurso de los biopics.

1-. La vida a delinearse en la cinta debe ser arquetípica de algún valor que el director desee reivindicar. Recientemente hemos visto muy malos ejemplos de ello: El Buen Guerrillero: “Diario de motocicleta”. El paladín del liberalismo sexual: “Kinsey”. El genio atribulado: “A beautiful mind”. El músico negro reconciliado con el sistema que lo discriminó: “Ray”. El músico de los desposeídos: “Johnny y June; pasión y locura”. Las leyendas musicales latinas: “Selena” y “El Cantante”. La pintora atormentada: “Frida”. El magnate del progreso, medio cruel, pero en el fondo necesario para hacer avanzar la economía: “El aviador”. El defensor de la eutanasia: “Mar Adentro”. El líder radical: “Malcolm X”. Los comediantes que regalaron risas a cambio de muchas lágrimas: “Chaplin” o “Man on the moon”. Los Héroes de la historia: “Braveheart”, “Miranda” o “Manuela Saenz: La Libertadora del libertador”. El escritor genial, pero incomprendido: “Finding Neverland”. Y una infinidad que ahorita se me escapan.

2-. La actuación del protagonista tiende a ser impresionante; al existir material visual o auditivo de la figura a ensalzar, suele ser un reto para el actor emularlo. Algunos logran actuaciones funcionales, sin llegar a ser algo del otro mundo. Leonardo Dicaprio y Joaquin Phoenix pueden ser un buen ejemplo de ellos. Algunos traspasan los lugares comunes y sus interpretaciones llegan a ser realmente intimistas y notables, tal es el caso de Johnny Depp, Jim Carrey, Javier Bardem, Robert Downey Jr y hasta Marc Anthony. Y otros recurren a fórmulas efectistas como Jaime Fox o Resse Whiterspone.

3-. El guión se mueve siempre de la misma manera; mostrando los inicios duros del personaje, la incredulidad del entorno que duda de su talento, la mala relación familiar, algún amor no concretado o tormentoso, etc. Luego el ascenso, las tentaciones que rondan al protagonista y los interesados que pululan alrededor del personaje tratando de sacarle provecho. La cúspide, el momento de gloria y de éxito. Allá arriba llegan las tentaciones, drogas, soberbia y cualquier otro pecadillo capital acorde con la historia. Comienza entonces el camino del descenso, la bajada a los infiernos y la confrontación con los fantasmas y monstruos del protagonista que se convertirá en una caricatura de si mismo. La redención llegará, casi siempre de manos del amor incondicional de una Alice Nash, el personaje enfrentará su lado más oscuro y dejará de lado las actitudes incorrectas; a diferencia de Amy Winehouse no le dirá NO NO NO a la rehabilitación y comenzará su recuperación. Ya limpio, vuelve a la fama y todos se reconcilian con él, vuelve el éxito y su historia se convierte en ejemplo a seguir.

No siempre fue así. Hubo un tiempo en que las biopics iban más allá de esos lugares comunes. Basta recordar la obra maestra de Scorssese Raging Bull. Ahora solo se hacen biografías que nos alerten del peligro de las drogas, el dinero o la soberbia.

Por eso se agradece que en los últimos años algunos directores hayan roto el molde. Las honrosas excepciones serían la terrible y metafórica “Antes que anochezca” de Julian Schnabel, la oscura “Capote”de Bennet Miller y la prácticamente desconocida “Piñero” de León Ichaso. Estas cintas van más allá de las justificaciones y del “¡Ay! Si no se hubiera drogado seguro habría llegado mucho más alto” (igual que el papagayo de las cuñas navideñas de RCTV). Es como un librito de autoayuda llevado a la gran pantalla. El evangelio según Maytte Sepúlveda y Paulo Coelho.

La Vie In Rose, de Oliver Dahan; el mismo que hizo aquella cosa que fue “Ríos de color púrpura 2”, sigue el mismo derrotero de siempre. El personaje en cuestión es la cantante Edith Piaf (de la que yo no sabía nada, ni había escuchado uno solo de sus temas). El tema en cuestión no son las drogas, sino el alcoholismo, la soberbia y algo de feminismo. De resto, lo mismo, la fórmula está intacta:
El inicio (desde los barrios de Paris), el ascenso(con la ayudita de Santa Teresa, que realiza una hilarante aparición, digna de la beatificación de la Madre Candelaria), la llegada al pico con su banderita clavada(el éxito en New York), la caída, el hundimiento absoluto, el patetismo y la redención. La diferencia es que esa redención no se dará de manera explícita. Al contrario; en la mejor escena del film, Edith Piaf cantará “no me arrepiento de nada”; en un final que no puede ser más francés. EL mensajito es “los franceses somos chingones, marihuaneros, raspamos caña y hacemos de la decadencia algo chic, ¿y cual es el problema?”.

Pero el film vale la pena en algunos aspectos. Vale la pena por su brillante trabajo de producción, por su dirección artística casi impresionista, por su extraordinaria fotografía, por sus buenas secuencias musicales (en particular la del Music Hall, donde va de menos a más es tremenda), por su impecable trabajo de maquillaje, porque Dahan realiza algunos planos secuencias muy bien trabajados. Pero sobre todo por la gran actuación de Marion Cotillard o la gran participación de Gerard Depardieu ah y no se pelen La Marsellesa interpretada por Pauline Burlet (Nota: Nunca había oído el himno de Francia en sonido Dolby, si quieren tirarse una de afrancesados, se van a gozar ésta secuencia); de resto nada, lo de siempre, pero con mujeres.

La película perfecta para Andreína la mujer excluida de Panfleto Negro. JI JI JI :)

Digamos que 7/10 aunque en realidad merece menos, pero la disfruté; creo que la disfrutan si van con las defensas bajas.

John Manuel Silva.

4 Meses, 3 semanas y 2 días

4 meses, 3 semanas y 2 das

Como siempre los cernícalos que distribuyen películas en Venezuela nos dejaron por fuera; está claro que esta cinta no llegará a nuestro país, así que nuevamente promuevo la piratería y les invito a buscarla, casi todos los buhoneros la tienen.

Palma de oro en Cannes el año pasado. La historia fácilmente podrías prestarse para hacer un film demagógico y mediocre, un panfletito anti o pro aborto, afortunadamente no es así. Ah, sumémosle que el film se desarrolla en Rumania, durante los últimos años de la unión soviética y fácilmente podríamos hacer un bodrio.

El sencillo argumento nos muestra a Gabita(Laura Vasiliu) una chica con cuatro meses de embarazo que junto a su amiga Otilia(Ana María Marinca) acuden a un abortista clandestino llamado Señor Bebé(Vlad Ivanov), ya que en Rumania el aborto era considerado un delito, el film sigue, a lo largo de 24 horas, el trajín de las dos amigas, desde que la mañana en la universidad, hasta la mañana siguiente en el hotel donde acudieron a encontrarse con el hombre que les hará la interrupción del embarazo.

Pero esto no es nada, es difícil dar una sinopsis completa porque estaría revelando la película completa y no vale la pena, sería injusto con ustedes.

Y es que al guión está construido con inteligencia, lo que uno podía esperar, cosas como escenas de llantos destemplados, elegías a la vida humana, boberías feministas, persecuciones de autoridades intransigentes, lagrimones, discursitos religiosos, o cualquier otra vaina de las que salieron en 13 Segundos (1), no salen, Cristian Mungiu rehuye a cualquier lugar común y construye con maestría un libreto genial, cero discursitos, ceros literatura filmada, cero conclusiones, cero mensajitos, cero doctrina, cero panfleto.

Mingiu opta por planos secuencias divididos en tres fantásticas etapas.

La primera, parsimoniosa, la cámara sigue a la joven Otilia, verdadera protagonista de la película, con calma a lo largo de su cotidianidad, con momentos simples como la desesperación que le da cuando pide que le regalen un ticket en el autobús, el encuentro con su novio, o las discusiones que mantiene con las secretarias que atienden en los hoteles, son suficiente para transmitir una atmósfera asfixiante y desoladora de un país que vive bajo el miedo y la opresión, con gran fuerza comprendemos que Otilia siente un temor enorme ante el acto que va a ejecutar, pero esto lo sabemos sin que Mingiu nos entregue un dramón; de hecho, recuerda un poco a la sobriedad de La Vida de los Otros.

La segunda, quizás la mejor, es el encuentro de Otilia con el Señor Bebé, un personaje que a veces inspira miedo, a veces entendemos que es la consecuencia natural de las políticas restrictivas respecto al aborto y, finalmente, termina repugnándonos al chantajear sexualmente a las dos chicas a cambio del procedimiento abortivo. Vamos, que la discusión en la habitación es una de las escenas más tensas y al mismo tiempo sorprendentemente minimalista que haya visto en muchísimo tiempo.

La Tercera es la consecuencia, y aquí es donde queda demostrada la maestría del señor Mingiu al, nuevamente rehuirle a las truculencias y a los dramones. Basta ver a Otilia atribulada en la cena en casa de su novio, basta un llanto contenido de la misma Otilia cuando le pregunta a su novio que haría si ella estuviera embarazada, para saber todo lo que está sintiendo el personaje. El final además, no contiene ningún gran golpe de impacto, al revés, es la parsimonia con que termina la cinta lo que la hace aterradora.

Recientemente leía una entrevista con el director mexicano Carlos Reygadas en la que el mexicano se lamentaba de que casi todo el cine actual fuera literatura filmada. Creo que con un tema como el aborto esto pudo haberse dado y de que forma. Ya vimos 13 segundos (1), la cinta venezolana que con la excusa de “dejarnos sacar nuestra propia conclusión” terminaba siendo una moralina espantosa a favor de las políticas restrictiva y de la sobre población. Al reverso, apreciamos la cinta de Mike Leigh Vera Drake, que permitía una mirada del tema abortista, pero desde la perspectiva del practicante, en este caso, de una señora amabilísima que hacía abortos clandestinos, sin mayores novedades, hasta que uno le salía mal; la cinta del inglés no daba mayores discursos, pero tampoco permitía, más allá de la genial actuación de Imelda Stauton, apreciar una perspectiva interesante o distinta del tema.

Pero este film de Cristian Mingiu es, de lejos, la mejor cinta que he visto sobre el aborto. El mayor mérito, no solo está en su dirección, en los maravillosos planos secuencia, en las impresionantes actuaciones de un casting verdaderamente perfecto, o en la atmósfera que, gracias a la ausencia de música y de escenas pretendidamente dramáticas, logra su director. No. El verdadero mérito de la cinta está en su libreto, en lo poco literario del mismo, en ese ánimo de no subestimar a la audiencia, de no tomarnos por bobos, de no convertir a los personajes en arquetipos y en representantes de tal o cual valor. La verdadera fuerza del film no está en sus diálogos, en lo que dicen los personajes; al contrario, es en sus silencios, en su drama contenido y en el desesperado ambiente donde se desenvuelven, que está la magnificencia de esta cinta.

Una buena muestra de salud cinematográfica, un cine que ni es reaccionario y patriotero, pero tampoco pseudoprogresista y discursivo.

10/10

Nota: Señores distribuidores, traigan cintas como esta vale, no sean pajúos. Gracias – La Gerencia.

John Manuel Silva.

(1) Sigamos haciendo crecer mi fama de enemigo del cine venezolano ji ji ji :)

Danny Glover and the Sox Sucking

Levántese usted una mañana como la de hoy. Aprecie usted la maravillosa y mediocre bifurcación que ha tomado el show de Giovanni e Isaías. Siéntese tranquilo porque usted y yo sabemos que a este país cada vez cuesta más tomárselo en serio. (h)ojeé el periódico de su preferencia; aprecie usted como el crimen de Danilo Anderson y los extraños asesinatos que ocurrieron a posteriori en las humanidades de Juan Carlos Sánchez y Antonio López Castillo. Compruebe como la vida humana vale cada vez menos y como la política venezolana está más cerca de los show dantescos de Laura Bozzo en Perú que se algo que pueda llamarse serio. Vacílese a la diputada Iris Varela con sus denuncias estrambóticas para desviar la atención y grite: COÑO E SU MADRE cuando lea esta noticia qué, en este caso hemos sacado de la Cadena Capriles, por cierto, la misma que publicó el libracho de Isaías Rodríguez:

11:23 AM | La Asamblea Nacional de Venezuela, aprobó la entrega de Bs.F. 21 millones, adicionales a los Bs.F. 38 millones, entregados al actor estadounidense Danny Glover, para el film sobre Toussaint Louverture

Este proyecto que realiza Glover sobre el líder haitiano Toussaint, cuenta con el apoyo del Ministerio de la Cultura y La Villa del Cine.

Cabe recordar que Glover, participó en el proyecto venezolano “Miranda”, estrenada por la Villa del Cine en 2008.

Muchos productores de cine nacional han mostrado su inconformidad con el presupuesto otorgado por el gobierno de Venezuela para la producción de Glover, alegando que cuando ellos han solicitado financiamiento económico para películas en el país, nunca reciben un aporte multimillonario como el ofrecido al actor extranjero.

Si cuando se entregó Bs.F. 38 millones a Glover para hacer la película, los gremios de cine pegaron el grito en el cielo, explicando que con semejante monto se podrían financiar por lo menos 10 películas venezolanas de “alto presupuesto”, ahora con 21 millones fuertes adicionales, qué reacción se podrá esperar…

Danny Glover es conocido por su destacada actuación protagónica en la película “Arma Mortal”, que realizó junto a Mel Gibson. Cadena Global

¿Da arrechera verdad?

Ahora imagínese usted esto:

Es de mañana, el señor Glover pasea gustoso por su socialista mansión de Oregon. Don Glover llama a su sirvienta y le dice:

– ¡Hey! You nigger, bring me the damn newspaper; I want to see if the notice of my movie is there.

–Yes Mister Glover, this is the news that you was looking for.

–Oh Thank You. Please bring me my breakfast. I want yuca frita con mojito y si me dan el bacalaito frito, yo me lo como.

Danny piensa:

–¡Yeah! This guy, is so idiot. You know is great go to the Third World country to pull some balls and get money from this asshole that really think I am revolucionary. I have to talk with my dear friend Tim Robbins to tell him about the bolivarian revolution.

Desde aquí un saludo cariñoso a Carlos Azpurua, Román Chalbaud, José Ramón Novoa, Elia Schneider, Joel Novoa, Alejandra Zseplaki, Pablo de la Barra, Mariana Rondón, Fina Torres, y demás sseñores y señoras ilustres de nuestro cine.

John Manuel Silva

Cyrano Fernández.

 Cyrano, el tupamaro

Breves apuntes sobre Cyrano De Bergerac

Cyrano De Bergerac, la obra original de Edmond Rostand basada en la vida de Hercule Savinien de Cyrano de Bergerac, es una obra grandiosa.

Es la historia de un hombre que debe ser amado en la sombra; es también la historia de un mediocre que debe usar las palabras de otros para poder ser amado; es una obra grandiosa sobre la incapacidad para aceptarse a uno mismo, sobre la incomunicación y sobre la naturaleza del amor. Es, en resumen, una de las historias más grandiosas que existen, una de las metáforas eternas y uno de esos relatos a los que se puede recurrir siempre con la seguridad de que siempre nos dejará algo. Bien sea a través de una representación teatral, leyendo alguna de las transcripciones que se han publicado o alguna de las adaptaciones al cine. En especial de la 1990, dirigida por Jean-Paul Rappeneau y protagonizada por Gerard Depardieu

Por eso, admito que tenía mis expectativas con Cyrano Fernández, la versión “libre” que de esta obra iba a emprender el cineasta merideño Alberto “beto” Arvelo.

Pero esta cinta es una infamia, la infamia puede dividirse en dos partes:

Cyrano De Bergerac conoce a Dawson´s Creek

La historia de este Cyrano, nos viene actuada por el crew perfecto, sacados de la imaginería de Venevisión. Una especie de Somos Tu Y Yo, pero menos sifrino. Un capítulo de Dawson´s Creek, pero mil veces peor.

Pastor Oviedo, hace una pésima interpretación de Cristián. Nada peor que calarse a este pana, diciendo cosas como “he decidido unirme a Cyrano pa defendé el barrio” con un rigor mortis que apenas y si le permite sonreír con algo de naturalidad. Ni hablar de la escenita del balcón, donde el tipo no puede ni mantener la voz firme al recitar sus diálogos; y la cumbre del patetismo llegará, cuando le toque morir; este tipo es tan mal actor que hasta para morirse luce mal.

Edgar Ramírez(Cyrano Fernández), se luce, no tanto por su performance, que es básicamente el mismo de Cosita Rica, sino porque el resto del elenco luce tétrico en sus respectivos roles. Edgar, será aquí un Cacique medio violento, que mata a tipos con giros copiados de las peores películas de Steven Seagal (atención a la escena en que Cyrano mata a tres malandros, quitándole el arma a uno de ellos y lanzándose al piso con una maniobra al estilo Swarzenegger en True Lies)

El elenco de relleno, hace lo que puede; este elenco está conformado entre otros por Rafael Uribe, el mismo policía chimbo y poco creíble de Elipsis, y por el pequeño Arvelo, que parpadea y respira después de muerto.

Érika de la Vega, Pedro Guerrero, Víctor X, y una periodista del canal 8 que no logro identificar , hacen los mismos insoportables cameitos ridículos que hemos visto en nuestras películas recientes con el fin de garantizar su venta al público consumidor de Sony Entertainment y de La Mega Estación. Lo único que puedo decir aquí es que no deja de ser gracioso que en su afán de congraciarse con el gobierno, “beto”, recurra nada menos que a un cubo de VTV para colocar a la reportera no identificada dizque a cubrir un suceso, cuando todos sabemos que en el canal 8 no se cubren sucesos desde hace años.

Jéssika Grau (Roxana), es la que se lleva el premio a la peor actuación. Pana ¡como van a hacer eso! ¿A quien fue el que se le ocurrió representar a la chica del barrio con una modelo de la Polar ®? Ver a esta chica actuando es un horror. No sabe ni hablar. Atención a la escena en que se mete a tratar de evitar una pelea entre sus alumnas de baile; atención a la escena en que le dice al Colombiano traficante que ya no desea casarse con él “tenía quince años, eso lo dije pa salí del barrio” . Y sobre todo, atención a la escena final, en el teatro, cuando grita “auxilio, ayúdenme por favor”, un desastres pues…

Técnicamente el film es bueno. La estética vale la pena y de lejos, lo más relevante del film, son esas escenas en que vemos la vida del barrio. Los chamos jugando a contraluz, las señoras lavando la ropa, las panorámicas del barrio, en fin, lo único rescatable.

Por lo demás, el barrio está representado en la música de trece, en la música de los tres dueños, y los habitantes del barrio son reducidos a meros extras; así como los raperos del barrio que bien pudieron entrarle a la banda sonora. Pero que va, así la cinta no le hubiese gustado a las señoras de Chacao.

Cyrano, el tupamaro

Ahora bien. Más allá de lo cinematográfico, lo que me chocó de esta cinta es el oportunismo y la cobardía de Arvelo.

Comenzando porque el Cyrano de este film es un justiciero Tupamaro que, al estilo del Diputado Pedro Lander en El Caracazo, solo le importan los necesitados y hace lo que sea por ellos. El caudillo demagógico que se roba un camión cisterna para darle agua a los que tienen sed, el Mesías Salvador que golpea a los tipos que golpean a sus esposas, el héroe del barrio, una reivindicación reaccionaria del estereotipo del caudillo.

Arvelo, se congracia con el gobierno. Por eso los corruptos del film son los de antes, son los malvados de la cuarta, los que se robaban las elecciones entre sí; esos, que bueno hubiera sido que Arvelo se atreviese a pintar como corruptos a algunos de los funcionarios que se presentaron al estreno del film, pero que va, le faltan pantalones.

Por eso los malos son los empresarios que le pagan sueldo mínimo al chofer de la cisterna y los insensibles de la clase alta.

Así, el film se mueve con una repugnante corrección política que no se atreve a nada, al contrario, todo está medidito y al gusto del señor Farruco, uno de los gloriosos invitados especiales a la premier de este bodrio.

¿Y saben que es lo peor? Que si este film, con esta misma premisa, lo hubiera dirigido un tipo con bolas, habría sido tremenda película. Arvelo pudo haber construido su cinta levantándose sobre la premisa de que una cosa es el poder popular y otra el poder político, como tímidamente lo sugiere Cyrano cuando le da el discurso a su banda, previo al enfrentamiento con la policía. Arvelo, bien pudo dejar de lado la mariconería y asumir una postura de frente, pero no lo hace; al contrario, Cyrano Fernández, recuerda la época en que Román Chalbaud hizo sus cangrejos, representado con actorcitos de segunda pero que venden. Esta cinta, nos recuerda lo siempre correctos que son nuestros cineastas, la eterna timidez en la crítica, el eterno mangüangueo de nuestros directores que ponen a Érika de la Vega para complacer a Primero Justicia y hacen de Cyrano un Tupamaro para complacer a Farruco. Así Leonardo Padrón y Farruquito comparten la silla en el estreno y se siente bien al saber que el señor Arvelo se porta bien con los dos.

Lástima, porque la intención de volver al barrio es notable. La intención de mirar hacia la pobreza es importante, en estos tiempos de evasión y de cobardía por parte de nuestros realizadores que parece que dejaron atrás los tiempos de cintas duras como Retén de Catia o Carcel de mujeres. Excepción hecha de Secuestro Express, ahora nuestro cineastas solo quieren quedar bien y que sus inofensivas cintas se vean y no incomoden a nadie. ¿La mejor prueba de lo que digo? Este artículo; lo escribo, porque hasta ahora nadie ha dicho pío sobre el Cyrano Tupamaro, sobre el Cyrano romántico y venevisionesco que le roba a los ricos para darle a los pobres mientras conquista a la mami de la Polar ®.

3/10

John Manuel Silva

El Tinte de la Fama

El Tinte de la Fama

No saben como lamento haber cedido a mis prejuicios; luego de haber visto Puros Sponsors, eh perdón, quise decir, Puras Joyitas, me arreché y decidí que no iría a ver El Tinte De La Fama: Soy un idiota.

El Tinte De La Fama es, por knock out, la mejor película venezolana de los últimos años. La poco pretenciosa historia nos muestra a Magaly (Elaiza Gil), una mesera que es impulsada por su marido Arturo(Alberto Alifa), un pseudo representante artístico a inscribirse en un concurso de dobles de Marilyn Monroe que le deparará, de ganarlo, 25.000 dólares y un futuro promisorio, lejos del tétrico presente lleno de privaciones, desalojos y fracasos personales. En el camino, Magaly y su esposo requerirán de Héctor (Miguel Ferrari), un trasvesti que cree ser la reencarnación de Marilyn Monroe para que “entrene” a Magaly y la ayude a ganar el concurso.

Lo que sorprende de este film es su poca ampulosidad, Armando Coll escribió un guión que se mueve dentro de sus límites y dibuja personajes bien definidos, poseedores cada uno de motivaciones, claros y oscuros que los convierte en personajes disfrutables, ninguno es un héroe y ninguno es un villano, al contrario, puede afirmarse que son los personajes que debieron estar en Al Borde de la Línea, todos son perdedores, solo que algunos se disfrazan de ganadores o esconden sus miserias, bien sea bajo el acartonamiento y la falsa sonrisita que usa el animador del concurso (Luis Chataing), bajo la pretendida afectación de Norma (Johana Morales) o en la supuesta insensibilidad de Arturo; todos aparentan, pero todos llevan un infierno interior que eventualmente arde por fuera y los quema. Incluso Magaly, que al principio se muestra honesta y humana, va mutando poco a poco hasta mostrar su lado oscuro. Solo “El Gordo” Tony puede calificarse de inocente o bueno en esta cinta.

Es así como se deben hacer films en Venezuela, ojalá los señores de nuestro cine que se la pasan quejándose por la falta de real aprendieran algo de este film que, sin tener mayor presupuesto y habiendo enfrentado numerosas dificultades a lo largo de su filmación, tantas como para haberse retrasado casi ocho años su estreno, logra construirse sobre la base de una buena historia, contada con honestidad y partiendo de un guión simple, pero contundente.

Claro que, esto no funcionaría si los personajes de este film no estuvieran en manos de un puñado de actores que son, sin exagerar, el mejor casting que haya hecho el cine de nuestro país en muchííííííííííííísimo tiempo. Aquí no nos calaremos sobreactuaciones, tampoco soportaremos cameitos estúpidos, ni mucho menos veremos a modelitos sabrosotas apareciendo para garantizar el éxito de la cinta entre el público consumidor de Polar®. Elaiza Gil luce trabajada en su rol, transmite mucho esa dualidad de vulnerabilidad/fuerza que tiene su personaje ella sabe mostrar de manera más que admirable. Alberto Alifa, un actor al que a veces no soporto, compone de manera natural y correcta a su lastimoso personaje. Johana Morales, el tenor Víctor Manuel López y Mirtha Borges también lucen bien en sus roles; sorprende, la capacidad autoparódica de Luis Chataing, que en vez de realizar uno de sus insoportables cameos aquí nos entrega a un falso y cretino animadorzuelo de Tv del que podemos adivinar un patetismo similar al de Norma, o al de cualquiera de los especimenes que componen la fauna televisiva que bien nos muestra Bellame en su cinta. Pero quien se lleva los honores por realizar un papel extraordinario es, sin duda, el señor Miguel Ferrari, Héctor es un personaje entrañable y, en la excelente secuencia final de la cinta, creo que lo que intenta hacer Héctor con su accionar es salvar a Magaly de un destino trágico que el, como sabia representación del fracaso, puede presumir que espera a Magaly si llegara a resultar triunfadora.

Alejandro Bellame ha hecho una gran película, por primera vez en mucho rato un film vernáculo habla con la cámara y utiliza el minimalismo en vez de recurrir a la trampilla digital y a la imitación mediocre de las cinta americanas, ¿Plan B? A destacar entonces, el trabajo del editor Alberto Gómez (que también le mete mano al guión), del director de fotografía Francisco Gozon, la música a manos de Julio D´Escriván y, en general, la labor de producción y decoración de los sets que se hicieron con un esmerado diseño de producción.

No estoy muy seguro de si estoy exagerando al hablar tan bien de este film, pero es que fue una grata sorpresa, fui a verlo casi resignado y salí con una enorme sonrisa sabiendo que por fin (al menos desde 2005), el cine nacional no me había subestimado. ¿Algo malo? Que habíamos cuatro personas en la sala, por eso les recomiendo que vayan a verla mientras esté en cartelera.

10/10

John Manuel Silva.

No Country For Old Men

Luego de que películas como The Ladykillers e Intolerable Cruelty (1) fueran malinterpretadas por el público y la crítica. Los Coen nos entregan un film superior no solo a sus recientes películas, sino a otras como Fargo, The Man Who Wans´t Theree incluso creo que a Barkton Fink, película que siempre he creído que es la mejor de los hermanos Coen. No Country For Old Men, es una cinta enorme, aunque a algunos les parecerá más de lo mismo y a otros un soberano fastidio.

La premisa es sencilla, Llewelyn Moss (Josh Brolin) encuentra en el desierto un maletín lleno de dólares dentro de una camioneta donde yace, junto a varios cadáveres, un “sediento” moribundo, en lo que evidentemente es una fallida operación de tráfico de drogas. Luego de que la conciencia le remuerda por dejar al sediento hombre muriendo solo en el desierto Moss decide volver al lugar donde halló el botín y al hacerlo se convierte en el objetivo de Antón Chigurh (Javier Bardem), un despiadado hombre que mata a personas con una especie de arma que funciona con una bomba de oxígeno. En paralelo, el Sheriff del pueblo Bell (Tommy Lee Jones) también andan tras Moss.

Pero esto es solo la epidermis, ya que si bien la doble persecución (triple, si consideramos a Woody Harrelson, pero su personaje no tiene relevancia) mueve al film No Country For Old Men es una película, cine cine cine de verdad verdad, nada es gratuito y quizás esa sea una de las críticas que se le puedan hacer a la cinta, todo luce demasiado calculado.

En primer lugar se puede afirmar que No Es País Para Débiles es una cinta sobre el choque de dos generaciones, la que representa el Sheriff Bell, un hombre de principios y discursos épicos al que se le vienen las convicciones encima al contemplar la desesperada cacería de Chigurh sobre Moss, un señor viejo y débil para el cual ya no hay lugar en la Norteamérica violenta y sanguinaria de hoy. En segundo lugar es una cinta sobre la suerte, así, el asesino Chigurh jugará con una moneda ante desconocidos para hacerles saber que su muerte depende del azar “estar vivos es una casualidad” dice Alberto Berrera Tyszka en La Enfermedad, y en este film Chigurh lleva esto como una convicción personal, porque Chigurh no es que sea un hombre sin convicciones y sin principios, al contrario tiene sus valores, lo mismos valores de la Norteamérica de hoy, valores como el fin justifica los medios, las personas solo estorban cuando el fin es el dinero; al menos, creo que cuando Antón habla y se molesta solo por tener que repetir las cosas dos veces siento que hay un mensaje subjetivo: la sociedad de hoy, esa en la que las convicciones de los viejos y débiles no tienen lugar, no gusta de comunicarse, no negocia nada, solo ordena y si las órdenes son desacatadas pues hay que proceder como Chigurh lo hace, asesinando a sangre fría y sin que ello genere algún remordimiento, porque después de todo el matar a sangre fría ya no es un acto moralmente condenable, ese hecho entra perfectamente dentro de la ética personal de Chigurh, es por eso que Bell se halla intranquilo y descolocado en el mundo de hoy, esa metáfora es grandiosa. En tercera instancia podemos decir que la persecución de Chigurh no es solo la búsqueda del dinero, sino el enfrentamiento obsesivo de un hombre contra otro que no es su opuesto sino su símil, después de todo, si Chigurh tiene una ética que lo lleva a matar sin compasión y a ver las personas como objetos, Moss no es muy distinto, al igual que Antón, Moss, tiene un gusto por terminar las cosas a su debido momento, es igual de meticuloso y si decide quedarse con la maleta de real y huir por conservarla es porque siente, igual que su persecutor, que puede hacerlo, así que si puede, ¿por qué no? Si en el proceso debe alejar a su esposa hasta ponerla en riesgo o debe pagar a unos adolescentes para que le den ropa (tal como lo hace Chigurh al final de la cinta) pues lo hará. Esa es también su ética personal, Bell no solo no comprende a Chigurh por su sanguinarismo, tampoco entiende a Moss por su empeño en conservar y proteger el dinero.

Y ese es el tema de la cinta, aunque a simple vista parezca un… ¿Western? ¿Policial? ¿Comedia Negra? Un poco de todo, los Coen le rehuyen a cualquier género y su cinta es calculada, lenta, detallista, bebe de todo un poco, pero al final todo queda como un cóctel, claro es un cóctel hecho por dos bartenders que tienden a hacer de sus películas obras inclasificables.

A Javier Bardem le han caído innumerables y merecidos elogios, amén del oscar que se ganó ayer (2), por su performance como el monstruoso asesino Antón Chigurh, Tommy Lee Jones igual, pero la película la pertenece a Josh Brolin, su actuación es lo mejor del film, es imposible no sentir empatía por esta actuación, a pesar de que sabemos que Moss no es el héroe de la cinta.

En fin, les advierto que soy fanático del cine de los Coen, así que a lo mejor se me va la mano hablando bien de ellos. Ustedes dirán cuales son los defectos del film, pero yo no le encontré mayor cosa…

10/10

John Manuel Silva.

(1) Creo que Intolerable Cruelty es un film subvalorado, a mi me pareció una genial comedia que se burlaba en la cara de George Clooney, Catherine Zeta Jones y Billy Bob Thorton por sus publicitados romances, acuerdos prenupciales y solterías empeñadas; lo mejor es que la cinta parece una simple comedia romántica, pero en realidad es un film brillante, solo que muchos no lo notaron en el primer visionado.

(2) Por cierto, que ladilla, los oscars estuvieron aburridísimos.

There Will Be Blood

There Will Be Blood

Sobre la avaricia se ha escrito, dicho y filmado mucho, pero muy pocos han podido diseccionarla con maestría. En la novela La Perla de John Steinbeck, contemplábamos la historia de una pareja y en cierta forma todo un pueblito, que se desquiciaba luego de que, en una mañana de pesca, los indios Kino y Juana encontraran una perla; la perla representaba la renuncia de todos a sus principios, desde la propia pareja de indios que se aferraban enfermizamente al aljófar, pasando por el médico que se niega a atender al hijo herido por la picadura de un alacrán hasta que se entera del hallazgo de la pareja y acude a toda prisa a la casa de los nativos, pasando porque todos los amigos de la pareja solo se acercan a ellos movidos por la avaricia y así sucesivamente, tendremos a un usurero que ofrece una cantidad ínfima de plata a cambio de la joya y finalmente, Coyotito, el hijo de la pareja de indios, muere ahogado por la codicia del padre. Creo que esa es, hasta ahora, la visión más dura que he conocido sobre la avaricia, sobre esa sensación que muchas veces tenemos de que las personas no se conforman con nada.

Claro que, quien hable sobre la avaricia enfrenta el riesgo de usar un discurso demagógico que niegue cualquier noción de progreso. Balzac dijo “Detrás de toda fortuna hay un crimen” lo cual es de por si un acto de hipocresía absoluta, ya que el propio Balzac pudo acumular una gran riqueza sin necesidad de cometer crimen alguno, la acumuló escribiendo. Hablar sobre la riqueza, sobre las formas de obtenerla, sobre la legitimidad o no de acumular dinero, siempre será una invitación a hablar de uno mismo, es decir, ¿puede una cinta como Syriana hablar contra el libre mercado y al mismo tiempo ser una película distribuida a nivel mundial por Warner Bros.? En fin, saquen ustedes sus conclusiones…

Dicho esto, There Will Be Blood, es una obra maestra. Basta contemplar los primero 20 minutos, que transcurren sin diálogos y que por momentos nos recuerdan al mejor Kubrick, para saber que Paul Thomas Anderson apunta alto con su quinto film. La historia es simple, Daniel Plainview (Daniel Day Lewis) es un minero que en busca de plata encuentra petróleo, pero no puede comercializarlo en la ciudad, hasta que un día llega hasta él un misterioso personaje (atención, este es un dato importante ç, por eso no les digo quien es) que le hace saber que en un pueblo solitario y repleto de personas ignorantes “el petróleo sale del suelo”. Al comprobar esto, Daniel Plainview, comenzará una fascinante escalada hasta convertirse en un magnate petrolero.

Esta escalada tendrá algunos obstáculos, los cuales serán vencidos por Plainview, sin problemas, si debe sobornar sobornará, si debe mentir mentirá, si debe matar matará, si debe alejar a su hijo que ha quedado sordo (en una secuencia demoledora), pues lo hará…

Pero el mayor obstáculo que deberá enfrentar Daniel Plainview, será el predicador Paul Sunday (Paul Dano), que desea convertirse en el guía espiritual del pueblo, un personaje que al igual que su oponente también está dispuesto a cualquier cosa para lograr sus objetivos; de hecho, es este personaje la verdadera alma de la película.

El logro de Paul Thomas Anderson al adaptar la novela Oil de Upton Sinclair (que no he leído, pero después de haber visto el film tengo que encontrarla) es convertir a sus dos personajes principales en dos caras de la misma moneda, así se evade el típico discursito de Personas Avaras Sin Sentimientos Dispuestas A Todo Con Tal De Tener Dinero Vs. Personas Buenas Llenas De Sentimientos Movidas Por La Bondad. Al contrario, la visión pesimista del film nos permite concluir que todos somos egoístas, que a todos nos mueve el afán de enriquecernos, bien sea de dinero o, como en el caso del predicador, de fama y reconocimiento; todas las personas llevan a un inescrupuloso por dentro, de alguna forma, todos estamos tan dispuestos como Daniel a hacer cualquier cosa para lograr nuestros objetivos y satisfacer nuestro intereses, sean estos legítimos o no.

Cinematográficamente la película es tremenda, es raro que no haya nada malo que decir sobre cualquier film, pero este es el caso de There Will Be Blood, es una cinta incuestionable, incluso incuestionable en sus tres horas de duración. La dirección de Paul Thomas Anderson es cercana al clasicismo, lo cual no deja de ser sorprendente si tomamos en cuenta el trabajo previo de Anderson; en Boggie Nights y en Magnolia la cámara se movía para descubrir a los personajes, la cámara giraba y se acercaba nos mostraba lo que queríamos ver y luego se alejaba para acercarse a otro personaje, en Punch Drunk Love eran largos planos secuencia los que seguían a Adan Sandler y Emily Watson; pero en esta la cámara permanece estática, buena parte del metraje transcurre con una pasividad admirable y luego, cuando tiene que ocurrir, todo es frenético y acelerado.

Respecto a Daniel Day Lewis se ha dicho mucho, todo lo que se ha dicho es verdad, su actuación es bárbara, pero sería injusto no calificar a Paul Dano, cuya actuación también es memorable. Igualmente, la presencia del niño Dillon Freasier cuyo papel como H.W. el hijo de Plainview también es notable, aunque nadie lo recuerde al finalizar la proyección ya que Daniel Day Lewis opaca a todos.

10/10

John Manuel Silva.

Piratería pre-oscar

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Los oscars. Hace un año el señor Fernando Buen Abad Domínguez, llenó mi correo con un “revolucionario” comentario sobre estos premios. No sé si recuerdan que, entre otras cosas, el señor Abad dijo que: “El Oscar no es, ni en el reino de los sueños fílmicos, representante del cine norteamericano. Es representante de un sector monopólico compuesto por estudios, aseguradoras, marcas, mesas de inversiones, oficinas de representación… muchas con nombres diversos pero dueños únicos… monstruo de mil cabezas. Entre ese mundo de farándula grotesca y la realidad de los trabajadores del cine, entre ese mundo de payasos ególatras y el pueblo yanqui, hay un abismo y hay una lucha”.

Yo creo que los oscars son, como cualquier otro premio, una apreciación personal y no pocas veces interesada de un grupo de personas que prefieren nombrar mejor director a Kevin Costner por encima de Martín Scorssese, por citar un ejemplo, o una academia que nunca le dio un oscar a Hitchcock o a Chaplin, la academia que premió al ñoño de Ron Howard encima de Robert Altman, en fin…

Creo que quien cuestiona los oscars debería cuestionar todos los premios, porque todos los premios son iguales, algunos más serios que otros, pero en el fondo lo mismo.

En fin, a sabiendas de que las distribuidoras no traerán a tiempo las películas nominadas, he decidido llenarme de copias piratas de los films nominados, verlas en mi casa y reseñarlas para ustedes.

Una vez, hablé aquí de las copias piratas y como algunas de ellas llegaban hasta los puestos buhoneriles producto de la avaricia de los estudios que luego se quejan de la piratería. Muchas de esas copias llevan impresas un letrerito que dice: “This copy is property of Twenty Century Fox, and is only for awards consideration…” Ahí tienen, nadie los manda a hacer copias para sobornar jurados y ganarse premios; si esas copias se “pierden” y llegan a las manos de un distribuidor de piratería, pues no lo veo tan malo, nadie los manda a ser tan lambucios.

Así que, he adquirido las copias piratas de Juno, The Assassination of Jesse James by the coward Robert Ford (que si la estrenaron, pero duró una semana en cartelera y además no me dio tiempo de bajar a Caracas a verla), Sweeney Todd (aunque acabo de verla en cartelera), Eastern Promises, Charlie Wilson´s War y In The Valley of Ellah; a lo largo de esta semana publico las críticas de las mismas por acá.

Ah y ya saben: Díganle no a la piratería. Comencemos esta serie con Juno.

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Si lo analizamos bien, el cine de Jason Reitman es profundamente conservador. Su primera película Thank You For Smoking era un alegato antitabaco, solo que no era lúgubre y gélido como el de Michael Mann en The Insider; al contrario, el mérito de la cinta de Reitman era rehuirle a los lugares comunes y valerse del cinismo y la ironía para culminar con el mismo mensajito de siempre “FUMAR ES MALO”. Juno no es diferente, esta es una película sobre planificación familiar y es también una película antiaborto, pero en vez de recurrir a los discursitos grandilocuentes, utiliza con inteligencia el humor negro para soltarte la moraleja.

Juno (Ellen Page) es una chamita de 16 años, que un día, más por ganas de joder que otra cosa, se acuesta con Bleeker (Michael Cera) un deportista medio agüevoneado y sale embarazada. Luego de considerar la posibilidad de abortar, decide tener al bebé y darlo en adopción a Mark (Jasón Bateman) y Vanesa (Jennifer Garner) una pareja que encontró en los clasificados de una revista, todo esto con el apoyo de sus inmutables padres Bren (Allison Janney) y Mac (J.K. Simmons) que mas allá de un par de ironías siempre apoyan a su hija. Juno tendrá un escarceo con el inmaduro Mark y al final descubrirá, luego de una predecible conversación con su padre, cual es su verdadero amor…
El principal problema de Juno, es que es una cinta calculada milimétricamente, demasiado prehecha y racional, y a no pocos les parecerá que les están tomando el pelo, que los subestiman. Por ejemplo, en ningún momento Juno siente deseos de arrepentirse, siempre llama a su bebé “la cosa” y así, la cinta es demasiado obvia en ese sentido, todo luce muy acartonado, cualquiera podrá decir que la cita fue producida por pro-familia bajo el auspicio de Sanamed Duo ®.

A favor del film es de destacar que todas las actuaciones son excelentes, en particular J.K.Simmons, a quien siempre vemos como el jefe cruel y desalmado, aquí encarna con credibilidad al personaje más agradable de la cinta. Igualmente hay que darle mérito a Ellen Page, aunque he leído en algunas reseñas que esta niña es demasiado soberbia y que en muchas escenas se nota cierta actitud de “me la estoy comiendo”, yo no sé si eso sea así, si bien luego de esta y de su anterior Hard Candy, uno siente que Page conoce y sale sobrada en la piel de cualquier adolescente con actitud adulta y exceso de ironías, eso no le quita méritos a su interpretación en esta película.

Finalmente, es obvio que el señor Reitman tiene un futuro cinematográfico más amplio que el que tuvo su papá Ivan Reitman el decadente director de comedias ochentosas como Los Cazafantasmas y ahora director de pésimas cintas como Six Days And Sevens Nights, Evolution y la más o menos aceptable My Super Ex-Girlfriend. Pero también es obvio que debe cambiar de temática y explorar otros recovecos, de lo contrario, la tercera película de Ivan Reitman será una comedia antidroga. Esperamos que no sea así…

6/10

John Manuel Silva.

Gone Baby Gone

Gone Baby Gone
Si una niña, cuya madre es una alcohólica y drogadicta irresponsable, es secuestrada por un “buen hombre” que solo quiere cuidarla y darle una familia, ¿qué debería hacerse, dejarla con sus buenos captores o devolverla con su irresponsable madre?

Ese es el dilema al que se enfrentarán los detectives privados Patrick Kenzie (Casey Affleck) y Ángela Gennaro (Michelle Monaghan) luego de una truculenta investigación que emprenderán con el objetivo de encontrar, previa petición del tío de la niña Lionel Mc Cready (Titus Welliver) y de su abuela Bee Mc Cready (Amy Madigan) a la pequeña Amanda, desaparecida hace tres días de su hogar sin que su madre Helene Mc Cready (Amy Ryan) se muestre muy preocupada por el destino de su pequeña. Así, y luego de los naturales roces que tienen los detectives con el Director del departamento de niños perdidos de la policía de Boston Jack Doyle (Morgan Freeman) y el Detective a cargo del caso Remy Bressant (Ed Harris), los investigadores se meterán en una trama en la que todas las pistas apuntan hacia su irresponsable madre, bien sea porque esté directamente involucrada, porque la hayan secuestrado en venganza contra ella, o porque la niña haya desaparecido producto de su irresponsabilidad y es que cuando la niña desapareció su mamá estaba en un bar tirando con varios tipos.

Esa es la trama de la película pero el verdadero tema del film es la inutilidad de los métodos ortodoxos de la policía además de su corrupción y la decadencia de las personas. En esta cinta no hay héroes, todos los personajes son algo desagradables, desde el propio protagonista que reacciona con indiferencia y hasta con sorna ante el caso, su compañera y esposa, que luego de estar aparentemente involucrada sentimentalmente con la tragedia de la niña termina inclinándose a favor de los captores, pasando por la madre de la niña más pendiente de que el presunto raptor la perdone que de encontrar a la pequeña, siguiendo con los propios policías que por momentos no sabemos si están de un lado o del otro, y terminando con el oscuro tío de la niña, el personaje que nos simpatizaba al principio y que luego terminamos odiando. Claro que el hecho de que no sean héroes no significan que sean los villanos, nunca sabemos que son, todos tienen sus razones, sus motivaciones, tan legítimas o ilegítimas como las de los demás personajes.

Así se desenvuelve la sorprendente ópera prima de Ben Affleck, a quien recomendamos encarecidamente que siga haciendo films como este y que cuando se decida a actuar lo haga en películas como Hollywoodland y se deje de hacer tontas comedias románticas o estúpidas películas de acción. A destacar su excelente elenco, Affleck logró que Morgan Freeman dejara de hacer de Morgan Freeman y aquí por fin luce convincente y alejado de los lugares comunes a los que nos tiene acostumbrado con sus interpretaciones de viejo bonachón que dice monólogos a la cámara, Cassey Affleck sostiene la película sobre sus hombros y luce convincente en la piel de este personaje, Michelle Monaghan, Ed Harris y Titus Welliver los secundan y finalmente Amy Ryan realiza el mejor trabajo de su carrera.

Lo mejor de la cartelera.

9.5/10

John Manuel Silva.

American Gangster

American Gangster
Luego de morir uno de los más importantes jefes de la mafia negra en Nueva York Frank Lucas, su chofer, empieza a cobrar las deudas que su jefe dejó y se da cuenta de que puede sucederlo en el trono y además superarlo para convertirse en el más grande mafioso negro de la historia norteamericana, además, como una reminiscencia del efecto Pablo Escobar, el tipo no solo es respetado como mafioso, sino que se constituye en una especia de héroe de su comunidad al rebelarse contra el sistema que los oprime y excluye.

En la acera de enfrente Richie Roberts un absurdamente honesto policía (el tipo es tan honesto que se encuentra casi un millón de dólares en un carro y los devuelve íntegramente al departamento de policía, aún cuando sabe que la plata se perderá entre trámites burocráticos) empieza a sospechar que la droga que cunde en las calles no solo proviene de la mafia blanca y cuando confirma sus sospechas empieza una obsesiva persecución para atrapar a Lucas, encontrándonos con dos caras de la moneda, ya que, aunque no se den cuenta, tanto Lucas como Roberts son muy parecidos.

Hasta aquí, la cinta daba bastante, a pesar de su evidente parecido con The Departed, daba para mucho podría haber sido una gran cinta. Pero American Gangster es una cinta sin personalidad, una película hueca, incluso aburrida. Es imposible ver este film sin recordar cintas superiores como Scarface, Goodfellas, El Padrino II, y la propia The Departed. Los problemas son varios, por un lado los personajes no son tan interesantes, Frank lucas es un mafioso aburrido y plano, no tiene esa soberbia que daba risa en Tony Montana ni la elegancia de Don Corleone, es un tipo y a veces es insoportable, sus diálogos ni impresionan y de no ser por la relación que mantiene con su madre Mamá Lucas(Ruby Dee) o los devaneos con el Detective Trupo (Josh Brolin) la cinta se haría un plomo demasiado pesado.

Desde luego, la película está bien hecha, resulta agradable de ver y cuando parece que te aburres el film rescata tu atención, pero le falta demasiado, es una cinta hipotecada y las deudas que tiene con otros directores que han tocado el mismo tema con más talento que Ridley Scott se hace demasiado obvia. En descargo la peli tiene a Josh Brolin, Russell Crowe y Ruby Dee en actuaciones excelentes y al mejor Denzel Washington desde Training Day, pero no es suficiente.

En conclusión Ridley Scott no es Martin Scorssese ni es Brian De Palma ni es Francis Ford Coppola, por eso su gangster Frank Lucas no será recordado por mucho que Denzel Washington le ponga el alma a su personaje.

6/10

John Manuel Silva.

Heath Ledger fue hallado muerto.

Muerte Repentina

Iba a postearles algo sobre los nominados al Oscar, pero la noticia de la muerte de Heath Ledger me ha dejado frío.

Vean la nota tomada de Reuters:

NUEVA YORK (Reuters) - El actor Heath Ledger fue hallado muerto el martes en su apartamento de Manhattan, posiblemente por una sobredosis de drogas, dijo la policía de la ciudad de Nueva York.
El australiano de 28 años, uno de los dos actores principales de “Brokeback Mountain”, fue encontrado muerto por un cuidador en su apartamento en el Soho, un barrio de moda de la ciudad, informó el portavoz policial Paul Browne.
“Estamos investigando la posibilidad de una sobredosis”, manifestó Browne.

© Reuters2008All rights reserved.

Insólito, el pana era un buen actor; creo que nunca comenté una película suya por acá, pero estoy impactado.

John Manuel Silva.

Las Mejores y las Peores.

La mejor del 2007

Lo primero que debo decir, es que en realidad no son las películas del 2007, ya que mucho de lo que se hizo este año no ha llegado a nuestras carteleras y muchos de lo que llego a nuestras carteleras este año, en realidad se hizo el año pasado, así que…

Lo mejor:

1-. Children of Men.

2-. El laberinto Del Fauno

3-. Cartas desde Iwo Jima.

4-. Paradise Now.

5-. Tsotsi.

6-. Notes on a Scandal.

7-. Postales de Leningrado.

8-. Zodiac

9-. Ratatouille.

10-. La Vida de los otros.

También me gustaron: Little Miss Sunshine, Michael Clayton, Hollywoodland, The Queen, Borat, Hard Candy, y hasta El viento que acaricia el prado.

No pude ver Caché de Michael Haneke, pero me han dicho que es genial.

Lo Peor:

1-. Norbit.

2-. Reyes de las olas.

3-. Una abuela virgen.

4-. El perfume.

5-. 300 (sencillamente no la tragué, aunque se que hay gente a la que le pareció una maravilla)

6-. 2046 (Ídem)

7-. Los 4 Fantásticos.

8-. Superman Return. (No me acuerdo si fue este año que la estrenaron)

9-. El Rey de los huevones.

10-. Paranoia.

Mención especial: Miranda Regresa. Me gustó cuando la vi, le hice una crítica positiva y, apenas 24 horas después, salió el ministro Farruco con su carica a Fabiola Colmenares a recordarme de que estábamos hablando, por qué se hizo ésta película, y todo ese “Arte Canalla” que se esconde detrás de La Villa Del Cine. Ahora, viéndolo en perspectiva, analizando mejor las cosas, me doy cuenta de que no puede salir nada bueno de La Villa Del Cine. El futuro del cine vernáculo es tétrico, quizás en unos años Miranda Regresa sea recordada como la cinta que le firmó el acta de defunción al cine nacional, esperaremos a ver que pasa…

Por ahora, saludos al compañero Danny Glover cuya cinta de 38.000.000.000 de Bolívares Débiles, o sea, 38.000.000 de Bolívares Fuertes que está en preproducción ya merece estar en esta lista. También el montón de cineastas criollos que han hecho silencio a cambio de créditos: para Fina Torres y su comedia en La Habana, para el tipo que está haciendo una cinta sobre Posada Carriles, para el señor Arvelo que preproduce la biografía políticamente correcta de Bolívar, para Chalbaud y su próximo Maisanta The Movie, para Azpurua qué –esto es un rumor— va a llevar al celuloide el libro “la noche de los generales” de Alexis Rosas y, claro, mención especialísima al ministro Farruco Sesto y a Doña Lorena Almaza, por su excelente labor de exclusión y discriminación en los entes culturales ligados a la cinematografía.

John Manuel Silva

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“¿Embarazada? ¡JA! Sabía que estabas en problemas, pero pensé que eran drogas” Juno

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